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El fruto prohibido de Adán y Eva y la droga de los ángeles caídos
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El fruto prohibido de Adán y Eva y la droga de los ángeles caídos

Cuando contemplamos atentamente la máscara de oro mazizo de Tutankamón, que está en el Museo de El Cairo, vemos sus virtudes: belleza, dignidad, majestuosidad y hasta divinidad, pero no se ven tanto sus defectos: frialdad, inhumanidad y falta de emociones, sentimientos, compasión, y hasta crueldad si me apuran. Esto es lógico porque la vibración espiritual del oro no da más de sí. En cambio, la plata es otra historia.
En nuestro mundo material no existen medicinas sin contraindicaciones, del mismo modo que no existen virtudes sin defectos, incluso en el metal más perfecto que es el oro. Es la eterna dualidad china de Yin y el Yan. Todo tiene un precio.

Cuenta la leyenda, y también las tablillas sumerias de arcilla, que cuando los Anunaki hibridaron a los humanoides primitivos para convertirlos en sus esclavos para sus minas de oro, los más crueles y despiadados de los Anunaki eran drogadictos del polvo blanco de oro comestible monoatómico y estaban liderados por Enlil, mientras que los más compasivos y respetuosos con los seres humanos eran los Anunaki que no tomaban oro monoatómico, y estaban liderados por su hermano Enki.

Por lo tanto el oro monoatómico era y es el alimento de los ángeles caídos, porque les da poderes y una gran inteligencia, pero al mismo tiempo bloquea su evolución espiritual. Es decir que produce un estancamiento en la evolución emocional del ser humano como sufren muchos seres de otros mundos a los que llamamos ángeles caídos.

Cuando se consume con moderación, el oro monoatómico puede mejorar la salud y acelerar la evolución espiritual. Cuando se convierte en una droga adictiva produce seres sin emociones y con el corazón congelado, como corresponde a la vibración fría del oro. Las personas que han sido abducidas por los típicos 'grises' de ojos rasgados relatan dicho tipo de frialdad e inhumanidad.

El oro metálico que conocemos todos lleva asociados veinte o más átomos en cada partícula microscópica, mientras que el oro monoatómico sólo lleva uno o dos átomos asociados. Desde la más remota antigüedad se atribuyen poderes divinos de omnipotencia y omnisciencia a los que lo ingieren.

Esto es exactamente igual que el fruto del árbol de “la ciencia del bien y del mal” que comieron Adan y Eva, una leyenda babilónica plagiada en la Biblia. El bien es que nos hace ‘dioses’ y el mal es que nos vuelve crueles e insensibles.

“La ciencia del bien y del mal” es la que practicaban los antiguos alquimistas, que consiguieron producir un oro comestible puro y carente de toxicidad, cosa que no se ha conseguido hoy en día.

La serpiente del paraíso no era una culebra propiamente dicha, sino un Anunaki, es decir, un ser humano reptiloide que sabía muy bien lo que decía, porque tenía mucha experiencia con el oro monoatómico.

Los antiguos alquimistas de China, Israel, India, Egipto y Persia lo llamaron el soma, el elixir de la vida, chi, maná, prana, la piedra filosofal, pan blanco y el oro del Rey Salomón.

Los antiguos egipcios tenían el shem-an-na, que en el Libro de los muertos aparece como el “¿Qué es esto?”. El shem-an-na era llamado pan, y también oro, y era ofrecido a los dioses en forma de cono. Todavía se hace pan de forma cónica en el Egipto actual.

Todos los egipcios que sabían cómo fabricar el polvo blanco de oro habían sido asesinados, y no había manera de resucitarlos. Sin embargo, los hebreos tenían este conocimiento, y Moisés ordenó a Bezaleel, el herrero, que prepara el “¿qué es esto?”, el maná, o el pan de la presencia de Dios, como también se conocía en el imperio antiguo de Egipto, donde también lo llamaban la lágrima dorada del ojo de Horus, lo que sale de la boca del Creador, es decir, su saliva, y también el semen del Padre en el cielo.

Cuando se mezcla el polvo blanco de oro con agua, forma una suspensión gelatinosa que tiene el mismo aspecto que el semen que se utiliza para inseminar a los animales.

Los antiguos textos judíos describen cómo el arca de la alianza levitaba cuando la sacaban del templo en los días santos. Según el Zohar, a los antiguos sacerdotes judíos que llevaban el arca de la alianza se les ataba una cuerda a un tobillo para poder separarlos de ella si recibían alguna descarga eléctrica. El arca de la alianza era utilizada para almacenar (y quizá recargar) la vasija llena de maná guardada por Moisés.

Moisés cogió el becerro de oro que hicieron los israelitas como objeto de culto «y lo quemó y lo trituró hasta reducirlo a polvo, esparciéndolo en agua, que hizo beber a los israelitas», supuestamente para mejorar su conexión espiritual.

El maná mencionado en la Biblia (que parece ser similar al shem-an-na del antiguo Egipto) se describe como «parecido a la semilla del cilantro, blanco, y su sabor como torta de miel». Aparecía al evaporarse el rocío.

El antiguo alquimista chino Wei Po-yang escribió sobre la llamada píldora de la inmortalidad, hecha de Huan Tan, un polvo comestible obtenido a partir de oro. Después de ingerir la píldora de Huan Tan, «el cutis rejuvenece, desaparecen las canas y crecen de nuevo los dientes. Si la toma un anciano, volverá a ser joven, y si lo hace una anciana, recuperará su virginidad».

Si se compran gotas o cápsulas de oro monoatómico a través de eBay o Amazon, todos los productos tienen un cierto grado de toxicidad, por lo que no pueden cumplir las antiguas promesas de omnisciencia e inmortalidad que hacían los alquimistas. No obstante siguen siendo productos muy interesantes si se consumen con moderación y no se consideran la panacea universal, porque todos los seres humanos podemos producir oro monoatómico dentro de nuestro cuerpo mediante prácticas espirituales como el Yoga y la Meditación.

Hoy en día se sabe que el ser humano solamente tiene activados veinte de los 64 códigos toroides que existen en nuestro código genético o ADN. Al resto les llaman “genes basura” , pero de ‘basura’ nada de nada, ya que su activación nos conduce a la divinización del ser humano.

Se sabe que el oro monoatómico activa parte de nuestro código genético y que restaura muchas conexiones neuronales del cerebro, lo que aumenta la conciencia y la capacidad mental. Pero ¿a qué precio?

Estos beneficios no sólo se deben al oro sino además a una gran cantidad de minerales raros, y también monoatómicos, que se hallan de manera natural en las tierras ricas en oro monoatómico que luego nos venden en cápsulas de trescientos miligramos para tomar una todas las mañanas en ayunas.

A esto se le llama Ormus u ORMES, es decir, “Orbitally Rearranged Monoatomic Elements” o “Elementos Monoatómicos Reordenados Orbitalmente”, es decir, un grupo de sustancias en estado material que exhiben muchas propiedades milagrosas tales como poderes curativos y superconductividad.

Estos minerales raros no suelen encontrarse en los complejos vitamínicos que venden en las farmacias, porque la ciencia actual no tiene ni idea de para qué sirven, (al igual que ocurre con los “genes basura”) aunque parece que juegan un papel muy importante en la regeneración de nuestras células.

Químicamente, se supone que el Ormus contiene metales preciosos como el oro, el platino, el iridio, etc. en un estado exótico de la materia, donde los metales no forman ligazón ni cristales, sino que existen como átomos simples y separados. Al mismo tiempo se supone que este material es la esencia o fuerza de la vida que compone todo el organismo.

Dicen que el Ormus cura el cancer, la esquizofrenia, el alzheimer, la demencia, puede hacer crecer miembros mutilados otra vez y facilita la adaptacion a todo, si se los pones a las plantas se ponen muy grandes, te dilata irreversiblemente de forma acumulativa la percepcion del tiempo, los días parecen durar años, y se siente uno como colgado a un cable de alta tensión que te da patadas literalmente, ya que produce un despertar de la energía Kundalini Shakti.

El Ormus fue descubierto en 1.995 por David Hudson, un granjero de Arizona (EE.UU.) productor de algodón que se gastó cinco millones de dólares en obtener sus muestras de Ormus. El problema es que no ha conseguido reducir su toxicidad a pesar de todos sus esfuerzos que han sido muchos.

Esto es lo que dijo David Hudson:

“Pienso que la mayoría de vosotros podéis comprender lo que es el polvo blanco de oro y por qué está aquí, pero la gente de la calle no puede entenderlo, es como si les hablaras en otro idioma. Lo más probable es que digan: «¿Qué está diciendo ese hombre? Debe estar mal de la cabeza». Todo lo que os puedo decir es que parece que este tema está protegido.”

Aquí está una selección de lo que puede hacer el Ormus, supuestamente:
  • Cura toda forma de enfermedad, incluidos el cáncer y el sida.
  • Corrige errores en el ADN.
  • Actúa como superconductor a nivel físico
  • Emite radiación gama.
  • Levita parcialmente en el campo magnético de la Tierra.
  • Permite leer la mente de una persona.
  • Actúa como un polvo relámpago que causa explosiones de luz.
  • Hace crecer las colas cortadas de los gatos.
Numerosos científicos en todo el mundo están encontrando elementos que tienen estas propiedades y están trabajando con ellos.

Algunos de estos investigadores han convertido oro y otros metales preciosos en aceite o polvo blanco.

Otros han extraído un polvo blanco del agua de mar y lo han convertido en oro metálico. Un investigador ha obtenido aceite de oro a partir de agua dulce utilizando una trampa de levitación magnética, lo ha hecho levitar y lo ha convertido en metal.

Otro investigador ha conseguido el mismo aceite recogiendo rocío en noches de luna llena, y también inyectando aire en una trampa de torbellino magnética

Por fin ahora volvemos a tener en nuestras manos el fruto prohibido de Adán y Eva. Ojalá que esta vez utilicemos dicho fruto correctamente para el bien, y no para el mal, y que no cometamos los mismos errores que se cometieron en el pasado remoto de la humanidad.

Escrito por la gracia de nuestro bendito Creador.

¡Que todo el mundo tenga Paz y Felicidad, que todo el mundo alcance Prosperidad y Armonía!

Om shanti, shanti, santi.
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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    6 | Wilfredo preza santos - 07/09/2017 @ 18:00:19 (GMT)
    Yo quiero un pokito

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