www.intrahistoria21.es
Los reptilianos somos nosotros ¡caray!
Ampliar

Los reptilianos somos nosotros ¡caray!

Escribo este artículo gracias al Maestro Panamá de Houston (Texas) el ser humano (híbrido) más extraordinario que he conocido en mi vida, y a quien debo toda honra, respeto y agradecimiento por lo mucho que me ha enseñado a mejorar mi existencia.

Liu Suria (Bahía del Palmer).- Que me perdone mi admirado David Ike, pero todos los seres humanos tenemos un cerebro reptil en el centro de nuestro cráneo, compuesto por dos amígdalas, que es la base más profunda de nuestro cuerpo.

La parte más antigua de nuestro cerebro es el llamado paleoencéfalo o cerebro primitivo, instintivo o simplemente “cerebro reptil”. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tronco cerebral y el sistema reticular.

La energía reptiliana tiene muy mala prensa en nuestra tradición cultural judeo-cristiana, pero esto es un disparate, porque la bondad o la maldad de una energía depende del uso que se haga de ella, igual que con la electricidad.

Lo más importante de todo ello es que nuestra felicidad y realización física y espiritual depende de aprender a armonizarnos con nuestro propio cerebro reptil, y que la única energía que tiene el poder de liberarnos de la matrix es una serpiente, la madre Kundalini, que ha sido venerada por todas las culturas antiguas de la humanidad.

Pero hay que tener mucho cuidado de no hablar mal de los reptilianos para no ofender a nuestro propio cerebro reptil, porque un reptil ofendido tiene el poder de enfermarnos, matarnos y dañar a otras personas.

Siempre me he preguntado qué se esconde detrás de la violencia de género en ambos sexos, y la clave que he encontrado es que no se debe ofender nunca al cerebro reptil de otra persona porque se puede volver muy violenta, más en el caso del hombre que en el de la mujer.

Por lo tanto, si una pareja no funciona, sepárense civilizadamente, pero no ofendan nunca al cerebro reptil porque puede ser muy peligroso.

Pero, aparte de ser suceptible de ofenderse, el cerebro reptil tiene muchos valores y virtudes porque en el fondo es muy noble: honor, honra, respeto, lealtad, cortesía, amistad y astucia para evitar el engaño, y lo más importante nos da energía y felicidad para seguir viviendo y armoniza el cuerpo.

A lo largo de nuestra vida hemos ofendido muchas veces de modo inconsciente a nuestro propio cerebro reptil y ello nos ha producido mucha desarmonía física, sufrimiento y hasta enfermedad. Este error sólo tiene una solución: la reconciliación, pedir perdón en voz alta a nuestro propio cerebro reptil muchas veces hasta que se comunique con nosotros. Les aseguro que funciona y mucho.

Cuando ocurra esto, sentiremos lágrimas de arrepentimiento y felicidad fluyendo de nuestros ojos, una corriente eléctrica recorriendo el cuerpo y hasta la carne se pondrá de gallina por la emoción. Esto es señal de que nos ha perdonado, de que nos hemos reconciliado con nuestro propio cuerpo, de que nos hemos armonizado y de que hemos vuelto a nacer en la felicidad.

Yo lo he hecho hoy mismo y todavía lloro de emoción. Lo hice en la carretera y luego me encontré una diminuta lagartija corriendo con una agilidad milagrosa. Lo interpreté como una epifanía, una señal divina, y me di cuenta de que todos los reptiles son sagrados como todas las criaturas, porque fueron creados por la Fuente Original de este Universo.

No hablen mal de ningún reptiliano ni hagan daño a ninguna criatura porque se dañarían a sí mismos. Lo único criticable es el mal uso que se hace de esta energía, no el buen uso.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Intrahistoria21

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.