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Alejandro A. Tagliavini

Del Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en la ciudad de Córdoba, Argentina, e inaugurado por el Rey Felipe VI, en particular de la charla sobre inteligencia artificial de José María Álvarez-Pallete, surge que los cambios culturales serán radicales en las próximas décadas. Y, quizás, las personas ya no se interesen por los presidentes de gobiernos, sino por cosas más importantes, para empezar, su propia vida.

La pomposa “II Conferencia de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur (PABA + 40)” se realizó en Buenos Aires días atrás, con la participación del secretario general de la ONU y los representantes de 193 países, más de mil personas entre delegaciones gubernamentales y civiles. Mucho dinero de los contribuyentes para nada, solo para que los burócratas puedan pasársela bien.

El presidente argentino Mauricio Macri, en su discurso de apertura de sesiones de la Asamblea Legislativa, dijo que "La pobreza volvió a los niveles de antes. Y los chicos son los más golpeados". En primer lugar, no solo que está en los niveles anteriores a su gobierno sino que va camino de empeorar. Luego, dijo que “la pobreza volvió” cuando debió haber dicho “devolví la pobreza” visto que él es el principal responsable como jefe de Estado.

Dicen los agoreros que, cuando un país tiene una crisis económica casi terminal, resulta muy complejo salir adelante ya que las políticas que fomentan el crecimiento surten efecto a largo plazo.

Solo en Colombia hay cerca de un millón de venezolanos que han huido del gobierno chavista dejando familia, trabajo, estudios y hasta propiedades. En Buenos Aires, el acento venezolano es cotidiano y, pocos días atrás, vi a una estudiante de la Universidad Central de Venezuela, que vivió en las calles porteñas hasta que una señora se apiadó y la llevó con ella, que vendía sus artesanías en el metro.

Los políticos necesitan construir muros, se diría que quieren contener a sus esclavos. Unos, para evitar que entren “extraños” a usufructuar el “estado de bienestar” coactivamente impuesto -y financiado- a sus súbditos. Y, entre estos políticos, Trump ha dicho que “si no les gusta el cemento, lo haremos de acero… será… más fuerte".

Durante la “Misa de Gallo”, el Papa afirmó que "una insaciable codicia atraviesa la historia… unos pocos celebran banquetes espléndidamente y muchos no tienen pan". Lo que trajo una discusión interesante entre mis amigos.

Alain Minc, mentor del presidente francés Emmanuel Macron, aseguraba que su amigo pensaba que “el sistema se ha descompuesto y caerá, hay que recogerlo”, viendo cuan harta está la gente del sistema político, sobre todo de los impuestos como desde hace centurias.

Por tomar un ejemplo, cito a Jorge Galindo que escribió que “si el Estado no tiene el monopolio de la violencia, alguien lo tendrá…”, y sería el caos. Quizás, pero no olvidemos que la violencia induce, por el principio de acción y reacción, más violencia.

El País, de Madrid, publicó una nota típica de una revista de espectáculos. Es que, al final, la política es eso, un gran espectáculo que muchos se toman en serio al punto que se fanatizan, con uno u otro “equipo”, tanto que a veces hasta hay muertos de por medio.

Para cuantificar la devastación lograda por el chavismo, digamos que el PBI de EE.UU., durante los cuatro años de la Gran depresión, cayó 29%; el de España, durante toda la guerra civil que ganó Franco, bajó 35% y el de Venezuela, solo desde 2016, descendió un 65%.

El cosmos está ordenado. El sol sale todos los días a hora predeterminada, llueve con regularidad proveyendo de agua a las plantas, que crecen y alimentan a los animales que se desarrollan. Así, la naturaleza tiene un orden dirigido al desarrollo de la vida y el hombre no puede evitarlo ni cambiarlo, no puede ni siquiera esconder el sol cuando el calor resulta insoportable.

El 23 de diciembre festejó su 85 cumpleaños Akihito, el emperador de Japón que abdicará el 30 de abril, y saludó a una multitud desde palacio al tiempo que se difundía un discurso dado tres días antes.

China cumplió, el pasado 18 de diciembre, 40 años del comienzo del Gaige Kaifang, o Reforma y Apertura, el proceso que emprendió el “dragón rojo” bajo el mando de Deng Xiaoping, a partir de 1978, para recusar al maoísmo y abrirse al mundo y al sector privado.

Dos ironías se dieron en la reciente cumbre del G20 en Buenos Aires. Por un lado, el demócrata Macri recibió con honores al líder del hegemónico partido comunista chino que puja por el “libre comercio” contra el “campeón del capitalismo”, EE.UU.